sábado, 26 de enero de 2013

Rehabilitación de Titulos nobiliarios

Como hemos tratado en una entrada anterior bajo este mismo epígrafe de rehabilitación de títulos nobiliarios, continuando con lo antes expuesto vamos a continuar analizando la evolución del surgimiento del concepto jurídico de rehabilitación y su consolidación dentro del sistema de Derecho nobiliario español, así como sus consecuencias.
Isabel II, Reina de España de 1833 a 1868
El Real Decreto de 28 de diciembre de 1846 estableció elImpuesto Especial sobre Grandezas y Títulos, sucesor del primigenio gravamen de Lanzas y Media Annata, como hemos anticipado. Esta nueva regulación, novedosa en la época, trajo como consecuencia que muchas personas que habían obtenido en el pasado la exención de Lanzas y Media Annata pretendieron hacerla valer para evitar el pago del nuevo tributo.
Sin embargo, el Ministerio de Hacienda no tardó en hacer valer sus puntos de vista y rogó del Consejo de Ministros una disposición clarificadora sobre la cuestión, que se plasmó en una Real Orden de 18 de septiembre de 1849. Pero, a mayor abundamiento y para zanjar definitivamente toda polémica, la Ley de 20 de febrero de 1850, de Presupuestos Generales del Estado para el año 1850, fijó un principio de reserva de ley en materia tributaria, al imponer que todo beneficio fiscal fuese creado necesariamente por una disposición con rango de ley. Todavía la cuestión sería reiterada de nuevo en una Real Orden de 26 de septiembre de 1856.
Esta nueva figura tributaria, así como su regulación, se mantendría hasta la promulgación el 2 de septiembre de 1922 del Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre Grandezas y Títulos Nobiliarios, Honores y Condecoraciones, ya durante el reinado de Alfonso XIII y bajo los auspicios del Ministro de Hacienda, Tirso Rodrigáñez Sagasta.
Capital consecuencia de todo ello será que, a partir de entonces, la vida de los títulos, hasta entonces perpetua, podrá ser interrumpida o extinguida en función del pago o impago de los tributos correspondientes, lo que comenzará a introducir en el Derecho nobiliario español la situación jurídica de la supresión sujeta a plazos, hasta entonces desconocida. Como veremos, con el tiempo, la supresión daría paso a la caducidad.
En próximas entradas trataremos de la importancia de la figura de la caducidad en lo tocante a la rehabilitación de títulos nobiliarios.

Rehabilitación de Titulos Nobiliarios

La rehabilitación de títulos nobiliarios es una institución importante dentro del Derecho nobiliario español. Sin embargo, no es una de las instituciones tradicionales de nuestra normativa y usos nobiliarios y, solamente fue adquiriendo su razón de ser y su vigencia debido a las reformas fiscales y de otro contenido que fueron introduciéndose a partir de mediados del siglo XIX. Todo este proceso culminó con la polémica reforma introducida por el Real Decreto 222/1988, de 11 de marzo.
Alejandro Mon, Ministro de Hacienda de 1844 a 1846, artífice de la reforma tributaria de 1845
Hoy día se tiende a identificar a la rehabilitación de títulos nobiliarios como toda actuación que se realiza ante la administración competente para la tramitación de títulos nobiliarios. Esto para nada es así, puesto que para la tramitación de títulos nobiliarios existen otras vías radicalmente diferentes de la rehabilitación e, incluso, preferentes sobre ella, como la sucesión.
De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, rehabilitar se define como habilitar de nuevo o restituir a alguien o algo a su antiguo estado. Esto es, a grandes rasgos, lo que acontece con la rehabilitación de títulos nobiliarios. Para una visión de mayor comprensión del tema, resulta imprescindible dar una aproximación histórica de las circunstancias y normas jurídicas que condicionaron la gestación de la institución de la rehabilitación de títulos nobiliario. De todo ello, así como de su repercusión en lo tocante a la rehabilitación de títulos nobiliarios, daremos cuenta en sucesivas entradas bajo este epígrafe.
En el origen de todo se encuentra la fiscalidad a la que se encontraban sometidos los títulos nobiliarios. Dos reales cédulas de Felipe IV, la primera de 18 de agosto de 1631 y la segunda de 10 de diciembre del mismo año, establecieron el denominado Impuesto sobre Lanzas y Media Annata. Este fue el primer gravamen de naturaleza fiscal que se impuso sobre lasmercedes nobiliarias y que se mantuvo esencialmente hasta mediados del siglo XIX.
En 1845, ya durante el Reinado de Isabel II, el Gobierno del General Narváez abordó una gran reforma tributaria, impulsada por el Ministro de Hacienda Alejandro Mon. Así, el antiguo Impuesto sobre Lanzas y Media Annata fue derogado a la vez que se instituía en su lugar el Impuesto Especial sobre Grandezas y Titulos, a través de un Real Decreto de 28 de diciembre de 1846, desarrollado a su vez por una Real Orden de 14 de febrero de 1847. En virtud de esta nueva normativa, la satisfacción del tributo se convierte en una conditio sine qua non para la expedición del Real despacho. Es decir, que no puede entrarse en posesión de la dignidad sin el abono de los derechos fiscales que lo gravan.
En próximos artículos continuaremos tratando de este asunto.



Titulos nobiliarios de la Casa de Aragón

Siguiendo con con el artículo anterior, volvemos a tratar del tema de las Casas Reales Soberanas que existieron en Italia hasta la unificación del país en 1861 bajo la de Saboya, como Reino de Italia, y que se extendería hasta la proclamación de la República el 18 de junio de 1946, así como de los diferentes títulos nobiliarios italianos peculiares de todas ellas.
Alfonso V de Aragón, llamado el Magnánimo
La Paz de Caltabellota de 1302 fue tan solo un paréntesis en la pugna entre las Dinastías de Anjou y de Aragón. A la muerte de Federico II de Aragón en 1337, de acuerdo con los términos del tratado, la Corona de Sicilia debería volver a los de Anjou. Sin embargo, fue sucedido por su hijo, Pedro II, conservando el Reino para Aragón, pese a las denuncias del acuerdo que formuló Roberto I de Anjou, Rey de Nápoles. Dos años antes de su muerte, en 1335, Federico II había sido excomulgado por el Pontífice Juan XXII, francés y partidario de los Anjou, por haber ocupado militarmente territorios bajo dominio temporal de la Santa Sede.
Durante los reinados siguientes de ambas dinastías, la tensión y los conflictos continuaron. No sería el primer tercio del siglo XV cuando Alfonso V de Aragón, en respuesta al desafío de Luis III de Anjou a Juana II de Anjou-Durazzo. En 1421 las tropas aragonesas invadieron el Reino de Nápoles y en una serie de batallas vencieron fácilmente a las fuerzas francesas.
Códice de poesía de la corte napolitana de Alfonso V de Aragón
La victoria aragonesa valió a Alfonso V el título de Duque de Calabria, aunque los años hicieron derivar en antagonismo esta amistad. En 1423, Juana, con el apoyo del Duque de Milán, auspició una rebelión que obligó a las tropas aragonesas a refugiarse en la fortaleza de Castel Nuovo, en la que debieron resistir un duro asedio hasta que una escuadra trajo refuerzos de Aragón.
Finalmente, tras largos años de guerra y sufrir cautiverio en Milán tras haber sido capturado en la isla de Ponza,Alfonso, a partir de 1442 asumirá la Corona de Nápoles, que pasará a Aragón, sumándose a la obtenida de Sicilia por Federico II más de cien años antes. Alfonso V de Aragón falleció en Nápoles, el 27 de junio de 1458.
Consecuencia de ello fue que los títulos nobiliarios italianos de Nápoles pasaron a estar notoriamente influenciados por las peculiaridades propias del sistema aragonés, que ya regía en los títulos nobiliarios italianos de Sicilia. Así, puede decirse que el modelo de Aragón, con las características que hemos comentado, acerca de sus Baronías y demás, se extendió a los títulos nobiliarios italianos de Nápoles y de Sicilia.
 

Titulos nobiliarios de la Casa de Aragón

Como continuación a los artículos anteriores, en el que venimos escribiendo acerca de losTítulos Nobiliarios Italianos pertenecientes a las diferentes Casas Soberanas que hubo en Italiahasta su unificación en 1861 por la de Saboya, tratamos en esta ocasión de los Títulos Nobiliarios Italianos de la Casa de Aragón, que gobernaría en Sicilia desde comienzos del siglo XIV.
Vísperas Sicilianas, por Francesco Hayez (1846)Vísperas Sicilianas, por Francesco Hayez (1846)
El 30 de marzo de 1282, al compás de las campanas de todas las iglesias de Palermo, que llamaban a vísperas, la población se rebeló contra el dominio francés de la Casa de Anjou, que reinaba en Sicilia en la persona de Carlos I desde 1266, año en que había derrotado y muerto a Manfredo I de Hohenstaufen.
La insurrección, de hondo sentir popular, redujo a la guarnición de Palermo, quedando la plaza fuera del control real. Enfurecido, Carlos de Anjou envió tropas a restablecer el orden, reprimir los tumultos y castigar a los culpables. Por su parte, los sicilianos, necesitados de ayuda, la pidieron a Pedro III, Rey de Aragón. Este Monarca, además de las ambiciones estratégicas y mercantiles que abrigaba sobre el mediterráneo meridional, se encontraba casado conConstanza de Suabia, hija de Manfredo I de Hohenstaufen, Rey de Sicilia depuesto y muerto porCarlos de Anjou en 1266. Ambos Soberanos no tardaron en romper hostilidades y dar comienzo a una cruenta guerra entre aragoneses y angevinos.
En 1285 fallecieron tanto Carlos como Pedro, sin que por ello llegase la paz. Carlos II de Anjou, por un lado, y Alfonso III y Jaime II de Aragón, por otro lado, continuaron empeñando una dura contienda por varios años más. Finalmente, exhaustos ambos bandos, el 31 de agosto de 1302 se acordó la Paz de Caltabellota. A consecuencias de la misma, el Reino quedaba desmembrado en dos. Por una parte el de Nápoles, en el extremo sur de la Península Itálica y, por otra, el de Sicilia, reducido al territorio insular. El primero quedaría bajo el dominio deCarlos II de Anjou, mientras que el segundo pasaría a Federico II de Aragón, de modo vitalicio, hijo de Pedro III y hermano de Jaime II. Tras reticencias iniciales, el Pontífice Bonifacio VIIIaceptó los términos del acuerdo.
Escena de las exequias de Carlos I de España, en la que marchan los estandartes reales de Sicilia, Nápoles y AragónEscena de las exequias de Carlos I de España, en la que marchan los estandartes reales de Sicilia, Nápoles y Aragón
En lo que respecta a los títulos nobiliarios italianos de esta época y en estos reinos, en Nápoles no estuvieron sujetos a modificaciones, por lo que continuaron con el régimen que ya se ha descrito. Sin embargo, en Sicilia, los títulos nobiliarios italianos comenzaron a verse influenciado por el sistema de títulos nobiliarios propio de la Corona de Aragón. Ello condujo a una amplia proliferación del título nobiliario de Barón, pues la más destacada nobleza aragonesa era la constituida por los barones a que se refiere el Libro VIII de los Fueros de Aragón que aprobaran las Cortes convocadas en 1247 en Huesca por Jaime I. Poseían también un marcado carácter feudal, recayendo sobre sus poseedores la titularidad dominical sobre diversos feudos. Existían, además, otras clases de barones, como por ejemplo los denominados Barones de la Corona de Aragón, con facultades jurisdiccionales diferentes de las que solían corresponder en aquella época a los títulos nobiliarios italianos.
La presencia aragonesa en Sicilia iría en progresivo aumento, lo que acentuaría todavía más el carácter que hemos visto respecto de los títulos nobiliarios italianos.

Títulos de Nobleza de Italia

Los Títulos Nobiliarios italianos tuvieron sus orígenes en la primitiva nobleza itálica surgida tras la caída del Imperio Romano a partir del siglo V d. C.
Esta nobleza era eminentemente feudal, fuertemente configurada e influenciada por los pueblos germánicos que penetraron en Italia y en Europa a través de las fronteras del antiguo Imperio. La adscripción al Estado Noble se basaba, en esta etapa primigenia, en vínculos de sangre gentilicios, tal y como era característico en las tribus germánicas, pero sobre todo en la adquisición y propiedad de feudos, administrados luego mediante relaciones de vasallaje.
Títulos nobiliarios italianos
Este sistema perduró durante el Sacro Imperio Romano. Pero a partir del siglo XIII, el fortalecimiento del poder del Imperio frente a la Nobleza territorial, hizo surgir un nuevo tipo de Nobleza italiana. En efecto, el Imperio fue adquiriendo progresivamente mayores facultades de gobierno, administración, consultivas, justicia, recaudación tributaria, para lo cual precisaba nombrar a personas que detentasen las dichas facultades en nombre del Emperador. Estas personas fueron recompensadas con un tipo especial de feudo que fue conocido como Feudo Ministerial.
La Baja Edad Media y su transición hacia la Edad Moderna, con el desarrollo urbano, dará origen a un nuevo tipo de Nobleza, la denominada Nobleza Ciudadana. Tuvo gran difusión en las Ciudades-Estado de Italia, en las que el gobierno de las mismas fue asumido por Nobles, constituyendo también el punto de partida del fenómeno del corporativismo nobiliario, que conocerá toda Europa a partir de esta época y que en España gozará de una gran difusión que todavía hoy se conserva.
Los Títulos Nobiliarios italianos, en cuanto a personas tituladas que lo transmiten sucesoriamente generación tras generación, como tales surgieron en Italia hacia el año 1000, fuertemente influenciados por el sistema del Sacro Imperio Romano.
Estatuto Albertino de 1848
El Estatuto Albertino de 1848, que se convirtió en la Norma Fundamental del Reino de Italia, tras la unificación del país bajo la Casa de Saboya, admitió los Títulos Nobiliarios existentes y atribuyó al Rey la facultad de conceder nuevos. Poco después, en 1869 fue instaurada laConsulta Araldica del Reino, como órgano del Estado competente en materia nobiliaria, elaborando los Elencos de Nobles y Titulados del Reino, tramitando y acordando las sucesiones, asesorando las concesiones ex novo, etc… También estableció la Consulta Araldica las clases de Títulos Nobiliarios italianos reconocidas, que fueron las siguientes:
  • Príncipe, Principessa: Término derivado del latín Princeps. Es el Título Nobiliario italiano de más alto grado. Muchos de los nobles Príncipes italianos, particularmente en las regiones del norte, cómo el Véneto, ostentaron la dignidad de Príncipes del Sacro Imperio Romano Germánico. En el Sur de Italia, la mayoría de los Principados poseían un origen claramente feudal.

  • Duca, Duchessa: Palabra derivada del Latín Dux, que significa “caudillo” o “líder militar”. Era un título reservado a importantes nobles que ostentaban el dominio efectivo de considerables territorios. Al igual que los príncipes, la mayoría de los títulos ducales italianos proceden de feudatarios medievales que poco a poco se fueron engrandeciendo.

  • Marchese, Marchesa: El término deriva de la antigua palabra italiana Marchio. El Marchio era aquella persona a cargo de guardar y defender militarmente una Marca, o territorio de fronteras. Otros atribuyen el origen de este Título Nobiliario italiano en la palabra Marchisus, que significa Prefecto. El Término Francés Marquis tiene el mismo origen.

  • Conte, Contessa: Esta palabra se origina en el viejo término militar latino Comes, atribuido a jefes militares de la época medieval. Los territorios condales tienen un clarísimo origen feudal, y solían tener vastísimas extensiones territoriales hasta el S.XI, siendo posteriormente virtualmente indistinguibles de las Baronías Feudales Italianas en términos de territorio hacia el S. XIV. Era común encontrar tres tipos de Condados Italianos. En primer lugar, los condes feudales, señores de un territorio, en segundo lugar los Condes del Sacro Imperio Romano Germánico, y en tercer lugar los Condes Palatinos, que no poseían tierras ni feudos no designaciones territoriales, y que generalmente eran disfrutados por cortesanos, palaciegos y funcionarios eclesiásticos y civiles de alto rango.

  • Visconte, Viscontessa: Es un Título Nobiliario poco común en Italia, y procede del término latino “Vice Comes”, haciendo referencia al asistente del Comes o Conde. En algunas regiones de Italia es totalmente desconocido.

  • Barone, Baronessa: Es un Título Nobiliario muy importante en Italia y posee un claro origen feudal. La palabra Barón tiene un origen germánico indiscutible, procediendo del término Baro. En el Sur de Italia este Título Nobiliario fue muy importante, y muchos Barones Feudales Italianos, poseedores de inmensos territorios feudales, fueron elevados a la dignidad deDuque o Príncipe.

  • Signore, Signora: Originariamente, este antiguo Título Nobiliario italiano significa señor feudal y fue introducido en Italia por los Francos.

Titulos nobiliarios en Italia

La Italia de hoy estuvo históricamente conformada por una multitud de estados independientes hasta su unificación, relativamente reciente en 1861, bajo el reinado de la Casa Real de Saboya. Incluso, fue una constante en la historia italiana que determinados reinos o territorios estuviesen hasta el siglo XIX bajo la soberanía de potencias extranjeras, como el Imperio Austríaco. Intentaremos dar un bosquejo de las diferentes casas reales soberanas que han existido en Italia hasta el año 1946, en que fue proclamada la actual República, siempre desde el punto de vista de los títulos nobiliarios italianos.
Títulos Nobiliarios en Italia
Por lo que se refiere al Sacro Imperio Romano en Italia, sus títulos nobiliarios italianos tienen su fundamento en la nueva proclamación del Imperio por Carlomagno, coronado Emperador en Roma el día de Navidad del año 800 por el Pontífice León III. En un primer momento, el territorio del Imperio se encontraba dividido en Ducados, a cuyo frente se encontraban los respectivos Duques, a quienes correspondía el ejercicio de las funciones públicas gubernativas, administrativas, militares, jurisdiccionales y fiscales.
Estos Ducados se dividían, a su vez, en Condados, dirigidos por Condes, con competencias similares en el ámbito de sus Condados. Por otro lado, en las fronteras del Imperio las demarcaciones territoriales recibieron el nombre de Marcas, siendo gobernadas y administradas por Marqueses, en condiciones parecidas a los Ducados y Condados. Todos estos Duques, Condes y Marqueses eran títulos nobiliarios del Imperio, y los que se encontraban en Italia constituyen los orígenes de muchos actuales títulos nobiliarios italianos.
Al principio, los Duques, Condes y Marqueses que hemos mencionado ejercían sus competencias territoriales por delegación del Emperador. Pero tras una Capitular de Carlos el Calvo, dada en Quierzy el 14 de junio del año 877, posibilitó la transmisión hereditaria de dichos títulos nobiliarios a los hijos de sus titulares, bajo la única condición de la necesidad de ser investido por el Emperador. A partir de este momento, con esta doble condición de oficiales públicos y títulos hereditarios, irá conformándose legal y consuetudinariamente el régimen jurídico del feudalismo sobre el que irá desarrollándose la primitiva nobiliaria imperial en los siglos sucesivos.
Así, se llegó a la situación en la que los títulos nobiliarios italianos del sistema del Sacro Imperio Romano de clasificaban, esencialmente, en dos categorías: los de la Nobleza del Imperio, que eran vasallos del Emperador; y los de las diferentes Noblezas locales, vasallos a su vez de los anteriores vasallos imperiales. En la Nobleza del Imperio en general y, en Italia en particular, existían los siguientes títulos nobiliarios en Italia:
  • Príncipes: a los que correspondía en exclusiva el derecho de voto en la Dieta del Imperio.
  • Condes Palatinos: estos títulos nobiliarios podían ser temporales o perpetuos, con carácter transmisible. Sus facultades eran más o menos amplias en función de si eran incluidos en las denominadas Comitiva Menor o Mayor. En el primer caso, sus poderes no eran demasiado destacables. Pero en el caso de formar parte de la Comitiva Mayor, gozaban de algunos privilegios legislativos y premiales por delegación imperial.
  • Condes.
  • Barones.
  • Nobles y Caballeros: que constituían el grupo más bajo de la Nobleza del Imperio.
Tras la unificación italiana, producida en 1861, estas dignidades nobiliarias fueron reconocidas por el artículo 79 del Estatuto Albertino como auténticos títulos nobiliarios italianos.

Casas Reales en Italia

Continuando con la entrada anterior (Casas Reales Soberanas Italianas), seguimos tratando del tema de las Casas Reales Soberanas existentes en Italia hasta su unificación en 1861 bajo la Dinastía de Saboya, como Reino de Italia, y que perduraría hasta la proclamación de la República el 18 de junio de 1946, así como de los diferentes títulos nobiliarios italianospropios de cada una de ellas.
Luis IX, Rey de Francia (1226-1270), hermano de Carlos, Conde de Provenza
Poco satisfecho con el dominio de los Hohenstaufen sobre el Reino de Sicilia, el Pontífice Clemente IV, francés, dedicó enormes cantidades de tiempo y esfuerzos, así como de recursos, a socavar su autoridad hasta entronizar otra Dinastía más afín a sus intereses. No tardó en encontrar al candidato que buscaba en la persona de un Príncipe francés, Carlos de Anjou, hermano menor del Rey Luis IX de Francia, Conde de Provenza. Las relaciones del Papado con los Hohenstaufen se habían ido deteriorando progresivamente en los últimos años, cuando éstos habían contado con los sarracenos como aliados. El conflicto conoció una escalada definitiva cuando Alejandro IV excomulgó en 1258 a Manfredo I, Rey de Sicilia de la Casa de Hohenstaufen.
El siguiente Pontífice, Urbano IV, ofreció a Luis IX de Francia la corona siciliana, como medio de arbitral el final de los Hohenstaufen. No obstante, el Soberano francés descartó intervenir militarmente en Sicilia. Su hermano Carlos, Conde de Provenza, mostró interés por el asunto, si bien las espadas continuaron envainadas unos años más, debido al peso estratégico de Pedro III de Aragón en el Mediterráneo, muy celoso de la presencia de tropas francesas en el sur de Italia.
Finalmente, ya bajo el Pontificado de Clemente IV, en 1265, Carlos de Anjou comenzó la invasión de la isla y en la decisiva batalla de Benevento, librada el 26 de febrero de 1266, sus tropas derrotaron a las de Manfredo I de Hohenstaufen, que perdió la vida en el combate. Así se llegó al final de la Dinastía de Hohenstaufen en el trono siciliano. A partir de este año de 1266, Carlos de Anjou asumió la Corona de Sicilia, inaugurando la Dinastía de Anjou o Angevina, que perduraría hasta 1442.
Batalla de Benevento (1266), entre las tropas de Manfredo de Hohenstaufen y Carlos de Anjou
Bajo Carlos I de Anjou y sus sucesores, por lo que respecta a los títulos nobiliarios italianosde esta época, conocieron una acusada transición del sustrato gentilicio tribal germánico a los fuertes vínculos feudales propios y característicos del sistema feudal francés, con sus peculiares construcciones de derecho privado, sobre las que ya hemos tratado en entradas anteriores. Los títulos nobiliarios italianos estarán marcadamente influenciados por lostítulos nobiliarios franceses en este período que se extenderá hasta casi la mitad del siglo XV en que los títulos nobiliarios italianos experimentarán un nuevo cambio, al compás de una nueva Dinastía en el trono de Sicilia.